¡Y pensar que la última vez que te vi, con todas tus amigas y legión de seguidores, tendría yo unos 5 ó 6 años!.
Siempre te admiré- te digo esto sin ánimos de chuparte las medias (en tu caso la bombita, porque sigo creyendo que tenés un bolón de filamentos lumínicos en tu traste)-.
Recuerdo las tibias y silenciosas noches veraniegas en las que me desvelaba para acompañarte. También recuerdo que tu lugar de reunión era un rosal que se retorcía y bailaba con toda la fuerza histérica de la sabia embriagada, hinchando su corteza en vertiginoso movimiento. Floreciendo blanquecino, en miles de pétalos.
Y ahí estaba yo, mirándote. Tratando de descubrir el secreto de tu luminosidad. Eran momentos de profunda duda y curiosidad: ¿Quizás tenías algún mecanismo oculto o eran sustancias que en contacto lograban ese milagro?. No, definitivamente no. Tu luz provenía de un aparatillo sofisticado y milimétrico hecho por tus propias patas.
A veces pensaba (sí, a veces pensaba) “¡qué bicho idiota!, tiene la posibilidad de retozar a la luz del sol. Y de nabo se viene a complicar la vida con luz artificial, hecha por él. ¿Todo para qué? ¡Para seguir encaprichado con la noche!”.
Con el tiempo crecí y comencé a entenderte. Yo también me hice una caprichosa de la noche, de mi noche. Aquella que es profunda y desconocida, aquella que apenas conozco, con miles de rosales con los que a veces me pincho por haberme acostumbrado a la luz externa del Sol. Por eso, sigo mejorando mi aparatito sofisticado y milimétrico.
Conversación a medio masticar con una luciérnaga.
Publicado por Berenjena Voladora en 13:18
Etiquetas: Guacha se te zafó un tornillo., Proyecto de vegetal reflexivo., Socarroneando
Uau!!!...sé ordenar entradas en categorías!
- Berenjena cineasta. (2)
- Berenjena DJ (5)
- candidatura tura tura (1)
- Chusmetajes que te pueden interesar. (1)
- Entrevista (1)
- Faah (2)
- Guacha se te zafó un tornillo. (14)
- Hoy se te frunció la cáscara. (2)
- Proyecto de vegetal reflexivo. (14)
- qué lo parió (3)
- Socarroneando (18)

