No, no, no...definitivamente no. Por más que quiera –que por supuesto quiero- no puedo. Y que la psicología no me traiga el eco de la frasecita de poder personal del “podés, pero no querés” porque ella, ¡sí! ¡ella! con sus artilugios asumidores de complejos de orden multi-semi-caótico jamás podría desenmarañar mi problemática. Me veré así tratando de encontrar a través de mi mano difuminada, la esencia del pensamiento que me quite de mi situación. Algún algoritmo escondido en mi resquebrajada cúpula que me lleve a la acción correcta. Porque después de todo, como Goethe en su Fausto trató de demostrar que el hombre se salva por la acción. Bueno, quizás yo no tenga la agresiva y punzante sed de saber supra-humano, ni hago pactos con seres endemoniados y timadores, ni busco orgías en los Aquelarres, ni pretendo que el tiempo se detenga a mi gusto, todo en pos de un deseo que detrás de toda mala inclinación, si los medios son equívocos, el fin demasiado noble para la sentencia. Pero capáz que, tal vez, en algún momento, si la suerte me ayuda y le prendo una vela al Santo desatanudos Coelho, pueda generar un vestigio lumínico en mi camino, ya muy enlodado y con muy pocas ganas de que sea escupido por la hinchada de las vecinas de la vereda de enfrente. Mi intención primera es buena y quiero hacer algo para alcanzarla. Eso es lo que quiero. Y ahí está el asunto, porque, sencillamente traaaaato y traaaaaato y recontratratoooooo, y no me sale. ¡N-o m-e s-a-l-e!. Entonces lucho con reflexiones agudas y desvelantes, tales como “¿Y si me falta algo?”, “¿Y si fui demasiado ruda y mis movimientos fueron los determinantes en su bajada?”, “¿tal vez tendré que ser más delicada?”. Inmediatamente mi sensibilidad exacerbada me lleva al plano de la idea más tenebroso “¿quién soy yo para meterme en la ley natural de la evolución de los organismos?”, porque si lo pienso seriamente- en la soledad de las soledades, entre azulejos y calorcito de horno- quizás el destino de ese huevo era ser un hermoso pollo. Y quizás, solo quizás, mi destino evolutivo no era ese rinconcito dilatado por humos de caldos ajenos.
¡La culpa de todo la tenés vos!: ¡merengue podrido!
¡La culpa la tenés vos!
Publicado por Berenjena Voladora en 16:31
Etiquetas: Guacha se te zafó un tornillo., Socarroneando
Uau!!!...sé ordenar entradas en categorías!
- Berenjena cineasta. (2)
- Berenjena DJ (5)
- candidatura tura tura (1)
- Chusmetajes que te pueden interesar. (1)
- Entrevista (1)
- Faah (2)
- Guacha se te zafó un tornillo. (14)
- Hoy se te frunció la cáscara. (2)
- Proyecto de vegetal reflexivo. (14)
- qué lo parió (3)
- Socarroneando (18)

