Hace tiempo que quería extraviarte. Si, sin pelos en la lengua te lo digo y afirmo desde lo más extrapolado de mis dendritas en corto. Deseo que nada se pierda, que todo quede versado sobre el indeleble mapa de mi existencia. Por eso me comprometí con tu destierro. Si pensabas que ibas a borrar mi voz, turrita ¡¡¡ajá!!! Lamento informarte que el crudo verbo se define con el decibel más grave que puede lanzar. Con la tímida e introspectiva ala del hemisferio onírico. Con la fuerza del luminoso símbolo.
Es que, aunque traigas el ejército de correctores más sofisticados, no podrías con ello.
Cuerpo crítico que con esa ternura blanca y perfecta, me vas a desmemoriar. No quieras tapar desesperadamente la hermosa mancha de tinta impura y desprolija porque no vas a poder destruir más papeles con historia.
(Por eso ahora escribo en Microsoft Word)

