Mármol y tiempo

Se desgrana ¡si! ¡sí!. Se desgrana detrás, en el camino. Yo quisiera tomarlo y mirarlo un instante, pero no. Sólo sabe desfragmentarse y comprimirse en líneas crudas, en letras desclavadas y en imágenes de mármol. Sí, de mármol. Es que no creo en el cristal ni en su enlentecido baile molecular. Escurridizo al tiempo, al mío, al tuyo. No creo en la vista de lo puro, en el movimiento cristalino. Ni en traspasar mi vista a través del oleaje material, así de sencillo. Una reverenda cagada. Porque es frágil, porque es transparente, porque es estático, porque está en espera, porque apenas se puede modelar, porque duerme al cincel, ese que ondula las piedras existentes. Deformadas, hermosas, obtusas, imperfectas, rebosantes de formas, de diversidad, ¡sí! ¡sí! Se desgrana, en ellas, que se tallan, aunque se escondan detrás, detrás del camino.