Sueño con la densidad y el contorno y la línea del tiempo verbal.
Que no entiende los sintagmas de besos iluministas, ni de educación parlera.
Que divaga sobre la textura de las palabras dulces, gruesas, desclavadas, untadas o remojadas.
Sueño con rozar la porosa superficie del diéresis, revolver la arenosa silueta de los puntos suspensivos o jugar con la volátil danza de las exclamaciones.
¡Shhh! Aunque ronque a pata suelta... no me despiertes.

