¡A las tres!

"Yupiiiii!" (la Bere)

A la una, a las dos y las tres… ¡a saltar!... a la una, a las dos y a las tres… ¡otra vez!. En cada intento el impulso hace cosquillas, vení, acompañame. En 30 centímetros de ida y vuelta... ¡Despegá, reíte, respirá!.



“A la unaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa


La alineación raquídea se suspende, se airea, y permanece atenta. Algo espera. En segundos aparece la disonancia serpenteando por ese omóplato estático y tembloroso que olvidó por un segundo su apendicularidad. Pero no desesperes, porque tu rodilla sí se ha movido tímidamente aguerrida…¡sí, sí! ¡se ha movido! mirá que la vi, te veo con todas las intenciones ¡eh! ¡PICAAAAA!.



“A las doooooooooooooooooosssssssss


Arqueate. El pre-impulso imprime una flexión. Aparece. Cuando menos te lo esperás, las asimetrías de los omóplatos se estilizan para hacer duetto y ceñirse a la caja torácica, en un solo movimiento hacia delante. Aprovechá ¡es la señal! agazapate. Estás a punto de volverte equilibríco-resórtico.



“¡¡Y a las treeeeeeeeeeeeeeeeeeeeessss!!”


¡Mandate de una! ¡volá! ¡malabareá! ¡jugá! cagate de risa, seamos dos pajeros saltando por la calle.